El papel de las algas en el desarrollo de la Acuicultura sostenible

Tabla de contenidos

Se espera que la población mundial se acerque a los 10.000 millones de personas en 2050, por lo que la disponibilidad de alimento es y será uno de los principales retos a los que debe enfrentarse la humanidad. Los expertos coinciden en que el origen de este alimento está en los océanos.

 

La realidad es que ya no nos sorprende el hecho de que la mayoría de los pescados y mariscos del mercado provengan de la acuicultura. Las pesquerías se mantienen prácticamente constantes en las últimas décadas, habiendo además alcanzando su máximo nivel sostenible en un escenario (ya innegable) del deterioro de nuestros ecosistemas marinos. Ante esta situación, el aumento de consumo de productos acuáticos se solventa con el crecimiento y fuerte desarrollo de la acuicultura.

 

Este desarrollo trae de la mano grandes innovaciones y avances tecnológicos  que permiten aumentar la productividad de las granjas de acuicultura. Sin embargo, todo sector en desarrollo viene con una serie de problemas acoplados que solventar, y cuya solución no tiene por qué ser única y estática. Ejemplo de ello fue el desarrollo de la selección genética de animales, lo que actualmente evita un uso excesivo de antibióticos en su cría.

 

Hoy en día, dos de los problemas más importantes y llamativos asociados a la acuicultura son la poca sostenibilidad de los piensos de acuicultura y la eutrofización* de las zonas en las que se sitúan las jaulas de acuicultura. 

 

La eutrofización (Leer artículo) es el proceso de contaminación más importante de las aguas, provocado por el exceso de nutrientes, principalmente nitrógeno y fósforo, procedentes en este caso de las “caquitas” de los peces.

 

La sostenibilidad se cae por sí sola de la ecuación cuando para alimentar, por ejemplo, doradas o lubinas de granja se necesita de otros peces para fabricar harinas y aceites de pescado, componentes principales de los piensos. Sin embargo, la sustitución actual por harinas vegetales tampoco es la solución idónea puesto que supone una presión extra a la que ya sufren los cultivos vegetales terrestres. 

 

Es en este punto donde las macroalgas y microalgas (Leer artículo) cobran sentido, con el fin de mejorar sustancialmente la sostenibilidad de estos piensos. Ya se han utilizado algunas especies del género Ulva con éxito como ingredientes de piensos en dorada (Sparus aurata), lenguado senegalés (Solea senegalensis) o lubina (Dicentrarchus labrax), con prometedores resultados tanto en términos de crecimiento como supervivencia y en la utilización de nutrientes.  Además, no debemos olvidar que las algas forman parte de la otra cara de la acuicultura, la más sostenible junto con el cultivo de moluscos.

 

El otro gran reto al que se enfrenta el crecimiento de la acuicultura es la eutrofización de las aguas del sistema de recirculación o de las aguas adyacentes, Por esta razón, la Acuicultura Multitrófica Integrada (IMTA) se presenta como una solución prometedora, ya que combina el cultivo de diferentes especies mediante el reciclado de residuos orgánicos e inorgánicos de unas como aporte para otras. 

 

Ya se están realizando pruebas cerca de jaulas de engorde con macroalgas, viendo que en bahías o zonas de baja circulación de agua con sistemas de cultivos extensivos de macroalgas se consigue mitigar la eutrofización.También se han realizado pruebas de biofiltros en sistemas de acuicultura continental con grandes resultados usando estas macroalgas, permitiendo a las empresas de producción en tierra reducir los cambios de agua, y por tanto reducir los vertidos y el gasto de agua.

 

Todos los estudios llegan a la misma conclusión, la presencia de macroalgas en todas las modalidades de IMTA es uno de los principales factores para hacer una acuicultura sostenible, diversificada, viable económicamente y aceptada por la sociedad.

 

Por lo tanto, ¿Y si dos de los problemas más representativos del sector pudieran ser tratados con una solución única?

 

Las macroalgas son una gran fuente de proteína para los peces y, a su vez, son organismos capaces de biofiltrar aguas, además de actuar como sumideros de CO2.

 

Las empresas del sector podrían tener una solución sostenible, ecológica y económica que pueden gestionar por sí mismas si la investigación y el mercado de las macroalgas sigue al alza.